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ESTUDIO BÍBLICO 1 - SERIE ESCOGIDOS: DANIEL

UN PROFETA EN EL EXILIO

Daniel en perspectiva histórica
El rey de Judá llamado Joacim ascendió al trono en el 609 aC. Para entonces el reino del norte conocido como Samaria ya no existía pues había caído en manos del rey asirio Salmanasar en 726aC (2ª Re:17). Daniel nació alrededor del 625aC en un hogar de la nobleza judía cuando surgía el imperio neo-babilónico gracias al ascenso al trono de Nabopolasar quien destronó al rey asirio y afianzó su reinado sobre el Oriente Medio. En el año 605aC tuvo lugar la batalla de Carquemis; allí Nabucodonor (hijo de Nabopolasar) aplastó a las fuerzas egipcias y agregó al reino todo el territorio oeste de Asiria lo que incluyó Egipto, Siria y Palestina. De inmediato debió regresar hacia Babilonia para entronarse debido a la muerte de su padre. Al pasar por Jerusalén se llevó muchos de los utensilios del templo israelita junto con varios jóvenes cautivos entre los que se encontraban Daniel y sus amigos Ananías, Misael y Azarías. Luego de tres años de entrenamiento en la corte, Daniel inició su ministerio en el exilio sirviendo bajo tres gobiernos distintos, el tercero fue dirigido por Ciro de Persia quien asumió en 539aC.Es posible que Daniel escribiera su libro al final de su carrera durante este gobierno alrededor del 535aC. Daniel fue contemporáneo del profeta Ezequiel quien lo menciona en sus escritos (Ez 14:12-20 y 28:1-3). La vida íntegra y la fidelidad de Daniel al Dios de sus padres fue evidente durante toda su vida; si bien esto le valió el respeto de reyes y líderes, también debió sufrir las consecuencias por llevar una vida de santidad en una sociedad pagana. El Señor Jesucristo habló de Daniel en Mt 24:15 refiriéndose a su ministerio profético. Tanto Pablo como Juan son dos apóstoles que tocan el tema del final de los tiempos con énfasis en la figura del anticristo, por esto sabemos que estos temas tratados en sus epístolas están claramente influenciados por las profecías de Daniel.

Daniel ante la crítica
El libro de Daniel ha sido muy atacado por la crítica debido a sus predicciones sobre el trato que padeció Israel durante la época del imperio griego, especialmente el período macabeo. Sus detalles son tan exactos que los representantes de la crítica bíblica (una disciplina enmarcada en la crítica literaria) no aceptan que se catalogue como profecía sino como historia (vaticinia post eventum). El libro de Daniel fue catalogado por los hebreos como escrito (hagiógrafa) y no como libro de profecía; pero debemos recordar que la Biblia posee mucha profecía en libros no catalogados como proféticos (Génesis, Salmos, Deuteronomio, Hechos, Mateo, etc.). El profeta Jeremías menciona que la llegada de los babilonios fue en el cuarto año de Joacim (Jer. 25:1 y 46:2) mientras que Daniel refiere el tercero; esto se explica porque los israelitas contaban los reinados desde el primer momento del ascenso al trono, mientras que los babilonios contaban el primero como año de inauguración. Otra crítica acerca de la fecha y la autoría de su escritura es el uso del lenguaje ya que parte del libro está escrito en hebreo y parte en arameo. En las próximas lecciones veremos por qué Daniel (quien era bilingüe) utilizó ambas lenguas. Durante el siglo pasado dominó la corriente racionalista que apuntó hacia un autor que escribiera alrededor del 165aC; su hipótesis surgió, además de la exactitud de los eventos acaecidos, porque se hallan escritas 19 palabras persas y 3 griegas. Pero, de haber sido escrito en el siglo IIaC, resulta llamativa la escasa presencia del idioma griego. No debe llamar la atención que en la época de los caldeos se utilizaran palabras persas, pues había comercio e intercambio cultural con este pueblo. Respecto de las 3 palabras griegas, corresponden a instrumentos musicales que bien pudieron existir en la corte de Nabucodonosor.

Daniel y los Rollos del Mar Muerto
Hoy sabemos por los escritos del Mar Muerto que contienen copias completas del Antiguo Testamento incluido el libro de Daniel, que este escrito ya circulaba en la época en que estos rollos fueron escritos (siglo II aC.). Existen muchos fragmentos del libro en varias cuevas y la escritura aramea corresponde al arameo imperial antiguo y no al que se hablaba en época del nacimiento de Jesús. La comunidad esenia ya existía en el primer siglo antes de Cristo y en algunos rollos se alude a Daniel como el “profeta” algo que no hubieran aceptado de un contemporáneo, esto favorece el argumento de una escritura antigua del libro cuyo original pertenece al siglo VIaC.

Daniel: historia y apocalíptica
Daniel posee la peculiaridad de poseer dos géneros literarios distintos. La primera porción del libro que incluye los capítulos 1 al 6 es prosa histórica. Corresponde a lo que sucedió en época de Daniel, es biográfica, cronológica, escrita en tercera persona e incluye la interpretación que dio el profeta al sueño del rey. En cambio, la segunda porción del libro desde el capítulo 7 hasta el final corresponde al género apocalíptico. Este género se refiere a eventos futuros a la vida del autor y detallan el advenimiento del reino mesiánico al mundo. Está escrito en primera persona ya que es Daniel el que sueña o recibe visiones que son interpretadas por otra persona. La literatura apocalíptica toma el nombre del último libro de la Biblia y significa revelación de eventos que sucederán en los tiempos finales de la historia conocidos como eventos escatológicos (escatos=final). Esta literatura comenzó a desarrollarse en el período en que Israel fue deportada al exilio y llegó a ser muy profusa durante el período intertestamentario. Existen muchas obras apocalípticas de esta época, la mayoría anónimas, pero ninguna fue aceptada por los eruditos hebreos como Palabra de Dios. Los únicos escritos bíblicos del Antiguo Testamento que corresponden a este género datan de épocas previas a los cuatrocientos años de silencio en la revelación divina y son solamente tres: Ezequiel, Daniel y Zacarías. Durante su ministerio, Jesús aludió o cumplió profecías referidas en estos tres libros canónicos. El único escrito neotestamentario que corresponde al mismo género es Apocalipsis y también fue escrito por el anciano apóstol Juan en ocasión de su exilio en la isla de Patmos. Todos ellos tienen contenido profético (palabra divina que alude a eventos futuros al momento que escribe el autor); aunque no toda profecía es apocalíptica, toda la apocalíptica de la Biblia es profética. Siempre hay un fondo exílico, la revelación es por medio de visiones y símbolos familiares al autor pero que muchas veces deben ser explicadas por un intérprete divino (un ángel, el propio Señor o un anciano) y la mayoría del contenido refiere al tiempo conocido como la gran tribulación, al regreso de Cristo al mundo, al reino mesiánico y al estado eterno.
Con la vida del profeta Daniel estaremos terminando la serie escogidos.