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El Camino 140 | 20-05-2018
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Lucas 9:57-62|HACIA LA LIBERACION DE LA INDECISION

Proponemos ahora una escala para librarnos del hábito de la indecisión.

1. Recuerda que la indecisión es peor para el carácter que una ocasional decisión equivocada. Una ocasional decisión equivocada puede causar un daño en la cosa particular que se decide, pero la indecisión debilita todo el carácter.

2. Decide las cosas, no sobre la base de la predicción de los resultados, sino sobre la pase de principios. Si estás siempre tratando de prever los resultados de una acción, estarás siempre en la duda y el dilema. Si decides sobre la base de principios, con los resultados librados a sí mismos en un universo moral, pisas terreno firme.

3. Recuerda que la indecisión es el resultado del egocentrismo y la preocupación exclusiva en uno mismo. “¿Cómo me afectará esta decisión?”, nos preguntamos en lugar de preguntarnos: “¿cuál es mi deber, sin tomar en cuenta lo que puede ocurrirme a mi?” Cuando haces lo moralmente sano, el resultado es siempre bueno.

4. Una rápida decisión tiene tanta posibilidad de ser aceptada como un prolongado y agónico balance de probabilidades. La larga agonía de balance y debate inhibirá de ejercer una clara visión y decisión.

5. Cuando adquieras el hábito de la decisión rápida, todas tus capacidades adquirirán el hábito de presentarse para realizar un balance y una decisión rápidos. Pero si tus capacidades descubren que no decidirán nada, se volverán perezosas y no responderán cuando las necesites en una crisis.

6. Trae las cosas a la presencia de Dios y allí decide. El juicio de Dios influirá el tuyo, decidiréis juntos las cosas.

7. Luego de haber decidido, mantén la decisión. Habrá ocasiones en que tendrás que revocar tus decisiones. Que sea la excepción y no la regla. El inútil lamento sobre decisiones que tal vez fueron erradas es más perjudicial que una decisión errónea tomada honestamente. Haz lo mejor que puedas y no te preocupes por lo demás.

8. Dios puede corregir (y corrige) las decisiones erradas honestamente hechas. El puede crear un bien de un mal cometido sin intención. El hace que las cosas cooperen para bien. Las cosas pueden no ser en sí mismas buenas, pero El las hace cooperar para el bien. Decide y luego decide dejar tus decisiones decididas.

Oh Cristo, te doy gracias porque eres decisivo. Emergiste de las horas sombrías del Getsemaní con estas palabras: “Levantáos, vamos de aquí”. Concédeme esa misma decisión para levantarme y marchar al encuentro de lo que sea, aun de una cruz. Amén.

Afirmación para el Día: Desde que soy una persona rendida a Dios, haré lo mejor que pueda y dejaré el resto en sus manos.

El Camino - Stanley Jones
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