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Natalio Aldo Broda
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Natalio Aldo Broda

Natalio Aldo Broda nació en San Jorge, Provincia de Santa Fe el 19 de diciembre de 1923. Nació en una familia marcada por el amor a Dios y con un fervor enorme por compartir las Buenas Nuevas con todas las personas. Su abuela había llegado a conocer el mensaje del evangelio a través de la lectura de una Biblia. Con tesón había orado por su familia y con el correr del tiempo todos sus hijos y finalmente su esposo habían entregado su vida a Dios. Eso dio comienzo a un trabajo evangelizador de amigos y vecinos. Natalio, su papá, dejó el trabajo en el campo y dedicó su vida al pastorado. Recorría los pueblos llevando Biblias y fue pastor de varias iglesias en diferentes ciudades y pueblos de la provincia de Santa Fe, de donde salieron líderes que llevaron adelante la obra bautista en nuestro país.

Como hijo mayor, apenas entrando en la adolescencia, sintió la responsabilidad de ayudar al sostén de su familia. Era un tiempo de gran expansión en la obra evangelizadora, pero eso representó muchos sacrificios y escasez para la familia. Su primer trabajo fue de dependiente de almacén. Una tarde, sentado frente a una enorme pila de papas, toda su realidad presente se le vino encima. “¿Es esto lo que voy a hacer por el resto de mi vida, separar papas podridas?” le preguntó al Señor. El tiempo mostraría que la respuesta del Señor era “No”.

Al terminar sus estudios secundarios y ante la imposibilidad de seguir estudiando para poder colaborar con su familia, comenzó a trabajar en un frigorífico de la zona. Por su capacidad pasó a ser vendedor y distribuidor de sus productos. Era fiel al Señor y activo en su iglesia y en la Convención Juvenil Bautista, de la que fue Presidente y Secretario Ejecutivo. Cuando comenzó su propia empresa, desde el inicio estableció que un porcentaje de las ganancias serían destinadas a la obra, conocedor de las necesidades que enfrentaban las familias de los pastores y misioneros nacionales. Hasta que recibió la invitación para dirigir la por entonces Junta Bautista de Publicaciones. Años más tarde, escribió al respecto:

“Cuando nosotros estamos haciendo algo bueno para la obra del Señor, no significa que estamos haciendo su voluntad. Esto está probado con mi llamado a trabajar en la Junta de Publicaciones. Mi negocio era mi sueño y el de mis hermanos. Una empresa que tuviera en sus estatutos que un importante porcentaje de sus ganancias fueran a la obra del Señor. Jamás pensé que el Señor quería otra cosa de mí. Era bueno lo que hacía, pero no era la voluntad de Dios. Cuando entré en la Junta de Publicaciones lo entendí. No fue fácil. Me costó muchas lágrimas y muchos interrogantes. Algunos me trataron de loco. Pero Dios tenía razón, su voluntad para conmigo era otra cosa”.

Durante los trece años de su gestión al frente de la Junta, la misma pasó a convertirse en la Asociación Bautista de Publicaciones (ABAP), y fue mucho más que un cambio de nombre. El volumen de ventas creció más de un 150%. Se establecieron 25 sucursales en todo el país. De tener la representación en el país de 5 editoriales se pasó a representar a 14. Se obtuvo la personería jurídica y se compró la propiedad de Rivadavia 3464, un gran terreno en Córdoba para Amanecer Producciones y se encaró la construcción del edificio de 6 pisos para depósitos de Virrey Liniers 42. La Asociación Bautista de Publicaciones tuvo en ese período un inusitado desarrollo que la posicionó en un puesto de indiscutido liderazgo entre las empresas similares del continente.

Este enorme desafío no menguó su servicio al Señor y su compromiso con los ministerios de su iglesia, la Iglesia Bautista del Once, siendo Director de la Escuela Dominical y encargado de la obra nueva en Barrio Norte, entre muchos otros ministerios.

De la misma manera, en esos años desarrolló su liderazgo a nivel nacional e internacional. Fue el primer Presidente laico de la Convención Evangélica Bautista. Fue miembro fundador de SEPA (Spanish Evangelical Publishers). Participó en numerosos congresos a lo largo del continente y escribió su primer libro, Mayordomía Integral de la Vida. Fue invitado por muchas iglesias a predicar sobre Mayordomía, un tema por el cual el Señor había puesto fervor en su corazón.

En 1977 recibió la invitación para dirigir la Casa Bautista de Publicaciones, en El Paso, Texas, Estados Unidos. Su esposa Dora lo relata así:


Dora, Aldo con nietos y bisnietos

“Cuando mi esposo recibió la invitación de la Casa Bautista de Publicaciones para ser su Director General, pensamos que era un honor muy grande para nosotros, y que pondríamos el telegrama en un cuadrito para colgarlo de la pared y el día de mañana jactarnos con nuestros hijos y nietos del privilegio que tuvimos en una oportunidad, de ser invitados a tan alto cargo en los estados Unidos.

En nuestro país estábamos muy a gusto. Con relación al trabajo, mi esposo era el Director de ABAP. En cuanto a la iglesia, estábamos atendiendo la misión en barrio Norte y el Señor estaba bendiciendo nuestro trabajo. Con relación a nuestra familia, nuestra hija mayor, Susana estaba esperando su segundo hijo, nuestra hija Silvia estaba preparando su casamiento y nuestra hija menor, Graciela, estaba a mitad se su carrera. Nada indicaba que tuviéramos que aceptar una invitación que nos llevaría lejos y cambiaría todos nuestros planes. Pero el Señor tenía otros planes para nosotros y nos lo indicó de diferentes maneras”.

Durante nueve años estuvo al frente de la Casa Bautista de Publicaciones, consolidando su liderazgo como la editorial cristiana hispana más grande del mundo. En ese período se publicó la Biblia de Estudio Mundo Hispano, el Comentario Bíblico Mundo Hispano, entre otras muchas publicaciones, y se inauguró el nuevo edificio.

Al terminar su período al frente de la Casa Bautista de Publicaciones regresó a Argentina, a cargo de promover la Campaña de Mayordomía Total en todo el continente, una campaña que transformó la vida de muchas iglesias y para la cual escribió el libro “La Mayordomía y las Misiones”.

Luego pasó a ser promotor en el cono sur para la Editorial Unilit y editor junto con su esposa de la Revista Unilit.

Escribió los libros “Administrando Bien la Vida” y “Administración, principios gerenciales para líderes cristianos”. Finalmente pudo cumplir su sueño al escribir la historia de su familia en el libro “La fe de mis mayores”, una fe que marcó e inspiró toda su vida.

Nada podría definir mejor su carácter y su trayectoria que las palabras que compartió con motivo del homenaje que la Convención Bauitsta le brindó con motivo de su 80 cumpleaños.

“Lo que el Señor ha hecho conmigo y lo que me ha permitido hacer, no es propiedad mía. Yo debería llevar un sello como todo producto indicando su origen: ‘Hecho por Jesús’. Hago mío el poema “Tú”, del poeta Amado Nervo:

              ¡Señor! ¡Señor! Tú antes. Tú después,
              Tú en la inmensa hondura del vacío y en la hondura interior,
              Tú en la flor de los cardos y en los cardos en flor.
              
              Si la ciencia engreída no te ve, yo te veo,
              Si sus labios te niegan, yo te proclamaré,
              Por cada hombre que duda, mi alma grita: “Yo creo”
              ¡y en cada fe muerta, se agiganta mi fe!”

Aldo pasó a la presencia del Señor el 23 de abril de 2008 a los 84 años cuando estaba por iniciar una reunión de estudio bíblico en su hogar. Su partida lo encontró pleno y lleno de proyectos.

* Graciela Broda

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