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¿CÓMO ES QUE CREO EN DIOS Y SUFRO?
Michael Ramsden
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"¿Cómo espera que crea en Dios", preguntó Woody Allen, "si la semana pasada el rodillo de mi máquina eléctrica de escribir me atrapó la lengua?"

Desde hace un tiempo, en el mundo Occidental por lo menos, se toma a la existencia de cualquier forma de dolor, sufrimiento o mal, como una evidencia de que Dios no existe. Si Dios existiera, razona la gente, no sucederían estas cosas; pero como suceden, Dios no existe.

Mi trabajo me lleva por muchos lugares del mundo, donde puedo responder las preguntas que hace la gente acerca de la fe Cristiana. Me resultó fascinante comprobar que no me hicieron esa clase de preguntas en la India, un país que ciertamente sabe mucho más acerca del sufrimiento de lo que nosotros sabemos. Y más intrigante aun me resulta que algunos cristianos que escriben libros sobre situaciones donde se han sufrido tormentos inenarrables por causa del Evangelio, normalmente no toman esto para sí mismos. ¿Por qué?

Las preguntas con respecto al dolor pueden provenir de diversas fuentes. Pueden aparecer debido a pérdidas y sufrimientos personales, o debido a un interés personal en el tema de la teodicea (1), por nombrar sólo dos de ellas. Sin embargo, sea cual fuera lo que da origen a la pregunta, normalmente proviene de una queja moral contra Dios. "¿Cómo puedes permitir que suceda esto?" La queja es contra el carácter moral de Dios. "¿Realmente puedo confiar en Dios si sucede esto?" Pero si usted está seguro de que puede confiar en Él, a pesar del dolor que experimente, no caerá en la tentación de alejarse de Él. ¡Dios es el único que puede ayudarle!

Primeramente, hablemos acerca del argumento contra la existencia de Dios. Ravi Zacharias ha tratado este tema en forma magistral en su libro ¿Puede el Hombre Vivir Sin Dios? Si uno argumenta partiendo de la existencia del mal para llegar a la conclusión de que Dios no existe, para que su argumento funcione debe asumir la existencia de una ley moral absoluta. Pero si existe tal ley también debería existir tal Dios, puesto que Él es el único que podría darnos tal ley… Y si existe un Dios tal que nos diera esta ley, entonces el argumento mismo se derrumba, puesto que uno debe asumir la existencia de Dios a fin de argumentar que Dios no existe. Éste es un intento por apelar a la existencia de una ley moral absoluta sin apelar a la existencia de un dador de una ley moral absoluta, y éste es un imposible.

En segundo lugar, también debemos hacernos esta pregunta: ¿Que demandaría crear un mundo amoroso libre de todo mal? Un mundo en el cual el amor puede expresarse y experimentarse en forma significativa también implicaría un mundo en el que existe la capacidad de elegir. Si alguien le dice a usted que lo ama, estas palabras tienen significado debido a que las pronuncian libremente. Si usted supo que alguien le ha dicho que lo ama, pero que fue forzado a hacerlo, sus palabras significan bien poco. De la misma manera, si queremos hablar de un mundo amoroso también deberíamos hablar de un mundo en el cual es posible tomar decisiones. Y en un mundo semejante, también existe la posibilidad de no amar, es decir, de seguir un curso malo de acción.

Si bien estas observaciones nos ayudan a llegar al corazón de las contradicciones que frecuentemente hay detrás de las preguntas en cuanto a Dios y el sufrimiento, no pienso que llegan al corazón de las preguntas que la gente hace más comúnmente: ¿Puedo confiar en Dios aun cuando tenga que enfrentar un gran mal? ¿Es Dios confiable moralmente? ¿Puedo confiar en Él aunque yo no entienda lo que está sucediendo?

Estas preguntas son profundas, y sería posible escribir libros enteros acerca de ellas. Pero voy a aportar un pensamiento más. Puede ser que la razón por la que cuestionamos el carácter moral de Dios cuando suceden cosas malas es que, en gran parte, vivimos independientemente de Él. En otras palabras, luchamos por confiar en Él en tiempos de dificultades porque no confiamos realmente en Él cuando las cosas andan bien. Puede ser que en Occidente luchamos tanto con el sufrimiento porque la mayor parte del tiempo estamos tan cómodos que no sentimos necesidad de Dios. No nos relacionamos con Él diariamente, y por lo tanto no le conocemos en realidad. Entonces, cuando nos toca sufrir, no es el sufrimiento lo que nos aleja de Dios, sino lo que nos revela en primer lugar que realmente no hemos estado cerca de Dios.

Como dije más arriba, nunca me he hecho preguntas acerca de Dios y el sufrimiento cuando viajo por países agobiados con la realidad diaria del sufrimiento. De hecho, cuando visito Iglesias en lugares del mundo donde se enfrentan con horrendas aflicciones, normalmente vuelvo inspirado. Allí confían en Dios en todo, aun cuando las cosas van bien. Y cuando los tiempos son difíciles, se aferran a Dios porque ya han aprendido a confiar en Él. Han aprendido que Dios no cambia, aunque cambien las circunstancias.


Michael Ramsden es el director para Europa de los Ministerios Internacionales Ravi Zacharias en UK


1. Es una rama específica de la Filosofía que se ocupa de conciliar la existencia del mal en el mundo con la presencia de un Dios benévolo, NdT.
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